EU cierra el cielo sobre El Paso por “incursión” de drones del narco
Estados Unidos y México quedaron atrapados en una nueva turbulencia diplomática tras el anuncio de Washington de que había neutralizado drones de cárteles mexicanos que habrían violado su espacio aéreo en la frontera de Texas, versión que la presidenta Claudia Sheinbaum puso en duda desde Palacio Nacional. El incidente, que provocó el cierre temporal del espacio aéreo en torno al aeropuerto de El Paso, reaviva el debate sobre el uso de tecnología por parte del crimen organizado y la cooperación en seguridad entre ambos países.
El miércoles 11 de febrero, el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, informó que la Administración Federal de Aviación (FAA) y el Departamento de Defensa actuaron “con rapidez” ante una “incursión de drones de un cártel” en el espacio aéreo de El Paso, Texas. La presencia de estos artefactos no tripulados llevó al cierre temporal del espacio aéreo en la región y a la suspensión de operaciones en el aeropuerto local, bajo el argumento de “razones especiales de seguridad”.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales, el Pentágono desplegó capacidades militares para desactivar los drones presuntamente operados por organizaciones criminales mexicanas. Tras la intervención, la FAA determinó que “la amenaza ha sido neutralizada y no hay peligro para los viajes comerciales”, por lo que se levantaron las restricciones y los vuelos se reanudaron con normalidad después de varias horas.
Washington habla de “narcodrones”; México pide no especular
La narrativa de Washington apunta directamente al crimen organizado transnacional. Un funcionario estadounidense dijo a CNN que “drones de un cártel mexicano infringieron el espacio aéreo de Estados Unidos”, lo que motivó el cierre del espacio aéreo sobre El Paso y la respuesta del Departamento de Defensa para “neutralizar los drones”. El episodio se inserta en una línea de preocupación creciente de agencias de seguridad que reportan el uso de drones para tráfico de drogas y contrabando en la frontera.
Sin embargo, desde la Ciudad de México el tono fue diametralmente distinto. En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que su gobierno no cuenta con información que confirme la operación de drones de cárteles desde territorio mexicano vinculados al cierre del espacio aéreo en Texas, y llamó a evitar conclusiones apresuradas.
“No hay ninguna información de empleo de drones en la frontera con Estados Unidos; de cualquier manera, el gabinete de seguridad lo está investigando”, dijo Sheinbaum al ser cuestionada sobre el tema en Palacio Nacional.
Más tarde, la mandataria fue aún más enfática al asegurar que, según los reportes oficiales con los que cuenta su administración, “no hubo nada desde México” que afectara el espacio aéreo en El Paso.?
“No hubo nada desde México que afectara el espacio aéreo en El Paso; no tenemos ningún reporte oficial en ese sentido”, sostuvo la presidenta, al reiterar que esperará información formal antes de asumir la versión de Washington.?
La mañanera: cautela, soberanía y mensaje a Washington
En “La Mañanera del Pueblo” de este 12 de febrero, Sheinbaum combinó un mensaje de prudencia con la defensa de la soberanía mexicana. La presidenta insistió en que el tema se atenderá en el gabinete de seguridad y que existe colaboración permanente con las autoridades estadounidenses, pero también subrayó que su gobierno no avalará narrativas que no estén respaldadas por canales oficiales.
Aunque evitó una confrontación directa con la administración de Donald Trump, Sheinbaum dejó ver la incomodidad por el hecho de que la versión estadounidense se haya difundido primero en los medios y redes sociales, antes que por la vía diplomática. De fondo, el gobierno mexicano busca mantener el equilibrio entre cooperar en materia de seguridad y no aceptar, sin pruebas, que desde su territorio se operan dispositivos que violan el espacio aéreo de otro país.
Drones y frontera: un problema que ya venía en aumento
El incidente en El Paso no surge de la nada. Desde hace años, agencias de Estados Unidos han documentado el uso de drones por parte de cárteles mexicanos para mover drogas, vigilar movimientos de fuerzas de seguridad y coordinar rutas de tráfico en la frontera. De acuerdo con datos presentados por autoridades estadounidenses, tan solo en el segundo semestre de 2024 se llegó a detectar el equivalente a 150 drones diarios sobrevolando la franja fronteriza, una cifra que ilustra la magnitud del fenómeno.
México ha reconocido en el pasado la detección de estos dispositivos, aunque los ha descrito como casos puntuales. En 2025, Sheinbaum declaró que “en algún momento hubo algún dron que no pasó la frontera” y sostuvo que “no hay nada de qué alertar en este momento”, destacando la presencia de miles de elementos de la Guardia Nacional en la zona y la coordinación con agencias estadounidenses. La diferencia ahora es que Washington vincula directamente un cierre aéreo y un despliegue militar a la supuesta acción de “narcodrones” mexicanos.
Una nueva fricción en la relación con Trump
El episodio llega en un momento de tensión renovada entre la Casa Blanca y el gobierno de Claudia Sheinbaum. En su segundo mandato, el presidente Donald Trump ha endurecido la retórica contra los cárteles mexicanos y ha reiterado su disposición a lanzar acciones directas contra estas organizaciones, incluso en territorio extranjero. La neutralización de drones atribuidos al narco se enmarca en ese tono de confrontación, que busca exhibir mano dura en la frontera.
Para México, el desafío consiste en no permitir que incidentes como el de El Paso se traduzcan en una narrativa que ponga en entredicho su capacidad para controlar su propio territorio, al tiempo que necesita mantener los canales de cooperación abiertos para enfrentar al crimen organizado. La investigación anunciada por Sheinbaum será clave no solo para aclarar qué ocurrió exactamente en el espacio aéreo texano, sino también para definir la respuesta diplomática y de seguridad que seguirá el gobierno mexicano.
En tanto no haya un reporte conjunto o una versión consensuada, el cielo sobre la frontera norte seguirá cargado de sospechas, discursos encontrados y drones —reales o presuntos— que se han convertido en el símbolo más reciente de la guerra contra el narcotráfico en clave tecnológica.